Almácigos: qué es el damping-off

La pérdida de plántulas en los almácigos es una patología muy frecuente. Según los distintos autores, se denomina mal de los almácigos, mal del tallito, enfermedad de la plántula o ahogamiento de plántulas. En inglés, se denomina damping-off, término que alude al aspecto empapado que toman las plántulas y está bastante difundido entre productores y técnicos de habla hispana.
Los almácigos pueden ser destruidos en pocos días, dada la susceptibilidad de los tejidos vegetales tiernos, la agresividad de los microorganismos causantes de la enfermedad y el particular ambiente húmedo que acompaña el inicio de los cultivos; sobre todo, en invernaderos. En general, se observan los síntomas en manchones; es decir, áreas en las cuales se origina la enfermedad, que se extienden rápidamente en forma radial.
- Susceptibilidad y consecuencias
Es una enfermedad que afecta potencialmente a todos los almácigos, ya sea iniciados mediante semillas o a través de algún órgano de propagación. En especial, son damnificados los cultivadores de especies forestales, hortícolas y ornamentales.
Su impacto económico radica no solo en la pérdida del cultivo recién iniciado, sino en el retraso que eso implica en la producción, más los costos de una resiembra o plantación.
- Tipos de damping-off
Existe un damping-off de preemergencia, en el cual las semillas o el ápice germinativo de las plántulas son afectados, de inmediato, luego de la siembra, y se pudren. Puede ser confundido con fallas en la emergencia por bajo poder germinativo de las semillas, lo que se descarta fácilmente si se realiza una prueba de poder germinativo previo a la siembra.
El damping-off de postemergencia se observa como un reblandecimiento de los tejidos de la base de las plántulas (en la interfase talluelo-raíz). Cuando son afectados gajos o esquejes puestos a enraizar, estos se pudren en su base.
En todos los casos de infección en la postemergencia, se desarrolla un rápido amarillamiento y una pérdida de turgencia de los órganos aéreos, seguidos de su vuelco y muerte, como consecuencia de la infección en la base de las plántulas, gajos o esquejes.
- Agentes causales
Esta sintomatología puede ser causada por diferentes géneros patógenos, que pertenecen al reino de los hongos y a los oomycetes (organismos antes considerados hongos). Entre los más frecuentes se encuentran: Sclerotinia, Rhizoctonia, Sclerotium, Fusarium, Phytophthora y Pythium.
- Características de la enfermedad
Es una enfermedad típica de los almácigos. Por ello, cuanto antes crezcan las plantas, más rápido escapan de la infección, ya que sus tejidos se vuelven resistentes. Si bien ocasionan síntomas prácticamente indistinguibles entre uno y otro, los agentes causales presentan morfología diferente, solo identificable mediante la observación microscópica y el cultivo en laboratorio.
Son microorganismos que pueden vivir de manera natural en los suelos o sustratos (alimentándose de la materia orgánica presente), o sobrevivir en ellos en un estado de resistencia o latencia.
La mayoría de los patógenos que pueden ocasionar damping-off son sumamente polífagos. Es decir, son capaces de infectar especies vegetales muy diversas. Por tanto, en los viveros, se recomienda, con énfasis, no reutilizar el sustrato en caso de manifestación de esta enfermedad.
- Fuentes de infección y factores conductivos
Estos patógenos pueden estar presentes en el suelo o en el sustrato del almácigo antes de la siembra o la plantación. También pueden ser transportados por las semillas. Se presentan otras formas posibles de dispersión a través del agua de riego, herramientas o macetas infestadas.
Las temperaturas moderadas a altas, una elevada humedad del suelo/sustrato y del aire, y el pH ácido del suelo/sustrato suelen ser factores que favorecen la infección.
- Prevención
Se debe evitar la manifestación de la enfermedad, ya que una vez declarada, es difícil de controlar. Por ello, siempre se indica extremar las medidas sanitarias antes del inicio del almácigo.
El objetivo de las prácticas recomendadas se resume en las siguientes medidas: controlar la población de patógenos en el suelo o sustrato; evitar condiciones ambientales altamente conductivas para la enfermedad y favorecer un rápido crecimiento de las plántulas.
No existen variedades de plantas resistentes a esta patología.
Algunas medidas de manejo del damping-off:
– Mantener, en forma adecuada, los invernáculos en los cuales se realizan los almácigos.
– Limpiar y desinfectar, antes de su uso, los cajones, marcos de madera, bandejas, estructuras de invernáculos, tirantes, macetas, etc.
– Elegir y preparar, de manera favorable, el sustrato para proveer drenaje, estructura, aireación, retención hídrica y nutrición apropiados para la especie, a fin de disminuir la susceptibilidad de las plantas y las condiciones de alta humedad conductivas.
– Los sustratos y suelos con alto contenido de materia orgánica pueden prevenir los ataques por la ocurrencia del control biológico.
– El vapor es una buena alternativa para el tratamiento de suelos/sustratos infestados.
– Usar semillas o material de propagación sano, certificado o de origen conocido, para evitar introducir, por esta vía, patógenos en el almácigo. En un sistema de producción convencional, se pueden utilizar semillas tratadas con fungicidas.
– Asegurar una correcta aireación o ventilación del almácigo, a fin de disminuir la humedad ambiente.
– Elegir una densidad adecuada de siembra o plantación con el propósito de favorecer el movimiento de aire entre las plántulas y una mayor disponibilidad lumínica.
– Efectuar la siembra o plantación a la profundidad adecuada para cada especie, y con temperaturas óptimas, en miras de asegurar la emergencia o la brotación rápida de las plántulas.
– Realizar riegos moderados y con buena calidad de agua; es preferible regar en forma frecuente y sin inundar los almácigos.
– Remover cuidadosamente las bandejas o cajones afectados y retirarlos del invernáculo.
– Una vez detectada la enfermedad, su avance puede ser algo reducido, si se manejan los niveles de humedad de suelo y ambiente; por ejemplo, aumentando la temperatura del invernáculo, favoreciendo la circulación del aire y la ventilación, y reduciendo la frecuencia de los riegos.
En un sistema de producción convencional, si las medidas mencionadas fallan, existen fungicidas que pueden ser efectivos al ser aplicados tan pronto como se observen los primeros síntomas.
En lo posible, se debe identificar rápidamente el agente causal, de manera de aplicar el fungicida más adecuado. Se recomienda leer atentamente el marbete, seguir las indicaciones de la forma y aplicación de la dosis, y manipular con extremo cuidado cualquier insumo.
Fuentes:
Agrios GN. 2005. Plant pathology. Elsevier, Amsterdam. 922 pp.
Delhey R, Ridao A, Rivera MC, Wolcan S (Eds). 2024. Enfermedades de las hortalizas en Argentina. Volumen 1. Asociación Argentina de Fitopatólogos, Córdoba. 450 pp.
Sobre el autor

Marta C. Rivera
Ingeniera agrónoma. Doctora en Ciencias Biológicas.
Consultora privada.
Matrícula CPIA 13715

Eduardo Roberto Wright
Ingeniero agrónomo. Doctor en Ciencias Biológicas.
Profesor Consulto UBA.
Coordinador de la Cátedra de Soberanía Alimentaria FAUBA.
Gerente de Airu Recursos Biológicos.
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