¿Cómo diseñar un jardín sustentable?
¿Qué es un jardín sustentable? ¿Por qué se recomienda el uso de plantas nativas? ¿Cómo se logra un uso racional del agua?
A medida que se evidencian las consecuencias ocasionadas por las actividades del hombre sobre el planeta, son cada vez más las personas que buscan cambiar sus conductas habituales por otras, más conscientes y respetuosas del ambiente.
En la jardinería, por su directa relación con el medio, se evidencia de modo claro la búsqueda de mejorar el actual estado de las cosas.
La realización de un jardín que tienda a ser sustentable requiere de una atenta observación del entorno y de una buena planificación; una vez terminado…, hay que sentarse a contemplarlo, porque el mayor trabajo lo hará la naturaleza. ¿No es una propuesta atractiva?
Algunos de los aspectos que evalúa un proyecto que busca una relación armoniosa con el entorno son: el aprovechamiento eficiente del agua, la protección del suelo, promover la presencia de aves e insectos, y la economía de recursos para su mantenimiento.
Al analizar cada uno de estos puntos, aparecerá un abanico de posibilidades para darles respuestas. Las decisiones que se tomen dependerán de cada situación particular.
¿Por dónde empezar?
Realizar una planificación cuidadosa de los sectores, para agrupar las plantas de acuerdo con sus requerimientos de atención.
Uso racional del agua, sectorizando el parque conforme a las necesidades hídricas de las plantas; agrupar las especies teniendo en cuenta ese criterio y prever los diferentes sistemas de riego para cada zona.
Reutilización del agua, mediante la recolección de lluvia y/o el tratamiento ecológico de aguas servidas para ser usadas en el riego.
Reaprovechar los desechos del jardín, que serán usados en el compost o en mantillos, o como chips.
Proteger el suelo, cubriéndolo con mantillo u otros materiales existentes en el lugar.
En cuanto a las plantas, las que ofrecen una opción más efectiva para estos jardines son las autóctonas. Ya que además de estar adaptadas al ambiente del lugar, son más resistentes a las plagas que las especies introducidas. Existe una increíble cantidad con valor ornamental, que cubre casi todas las necesidades de un diseño.
Por fortuna, es cada vez más frecuente encontrar viveros productores que se animan a experimentar con las plantas silvestres. Es cierto que éste en un punto delicado, ya que para alentar la producción de dichas especies debe existir una demanda que justifique la inversión. Pero —sin intento de hacer futurología— creo que el panorama es alentador para los dos lados de la cadena.
Cada vez es más fácil encontrar plantas nativas a la venta, y es claro el creciente interés de muchas personas, agrupaciones y redes interesadas, que ayudan a la difusión de estos conceptos.
Esta nueva relación con el entorno, que nos demanda la realidad, es una oportunidad que vale la pena. Mirando la naturaleza con atención, veremos que allí se encuentra el más perfecto ejemplo de sustentabilidad.
(*) Concepto de sustentabilidad que surgió en 1987, del informe Nuestro Futuro Común, conocido como el informe Brundtland.
Texto: Diana Roglich (Revista Maipué Plantas y Jardines)






