Rubén Oliva: “El sector de la floricultura y el viverismo es muy diverso y complejo”

Fue parte del equipo técnico que armó el plan estratégico para la vitivinicultura. Hoy, su familia administra la empresa familiar Vivero Silvestra, mientras él se desempeña como gerente de Seguimiento y Evaluación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).  

Rubén Oliva. Foto: gentileza de Vivero Silvestra

Ingeniero agrónomo, Rubén Oliva (59) cuenta, además, con un doctorado en Agricultura obtenido en la Universidad de Oregon (EE.UU.), que, sumado a su experiencia como director de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA de Mendoza, le ha permitido comenzar el 14 de junio a desarrollarse en el cargo de gerente de Seguimiento y Evaluación dentro de la Dirección Asistente de Planificación, Seguimiento y Evaluación del Instituto citado, puesto que ocupaba hasta hace unas semanas Ana María Ruiz: Gané este cargo por concurso, luego de haber estado algunos años fuera de la Institución, destacó Oliva.

La planificación, el seguimiento y la evaluación en algunas organizaciones, como el INTA, tienen la crucial tarea de garantizar que los procesos de investigación, desarrollo y extensión se realicen con la máxima calidad posible y de acuerdo con los objetivos estratégicos institucionales. Al respecto, dijo: Somos los que debemos hacer disponible la mejor información para los decisores institucionales y también debemos facilitar que la sociedad —a la cual nos debemos y para la cual trabajamos— tenga la respuesta que requiere del INTA.

¿Cómo has vivido la experiencia del armado del plan vitivinícola?

Esta experiencia fue la consecuencia de un largo e intenso trabajo de construcción colectiva. Lo más importante fue crear y consolidar un ámbito de confianza para todos los actores de la cadena de valor vitivinícola. Esto fue posible porque muchos representantes de las distintas organizaciones de productores e industriales eran miembros del Consejo Asesor de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA, de la cual, en ese entonces, yo era director.

El precio de las plantas y flores, sumado a la gestión empresaria en relación con la capacidad individual para adaptarse a los cambios, son algunas de las variables clásicas de discusión cuando se encuentran dos o más actores del sector. ¿Cómo se logra que dichos temas no hagan naufragar un proyecto de estas características?

En el caso de la vitivinicultura, el Consejo Asesor que menciono era casi un grupo de expertos que sentían que el INTA era el único lugar en donde podían olvidarse de lo contingente, de lo que en el día a día los separaba —precio de la uva, por ejemplo—, y discutir temas más estratégicos, que en el comienzo estaban exclusivamente relacionados con el tema central para el INTA: la tecnología y los procesos de innovación.

 De esta manera, fueron creciendo  la confianza y la garantía de neutralidad que ofrecía el Instituto. Luego,  desde  ellos mismos  partió la idea de seguir los ejemplos de Australia y EE.UU., y de  encarar el desarrollo de un Plan Estratégico para la vitivinicultura argentina. Para eso,  profesionales del INTA conformaron el equipo técnico coordinado por la Lic. Ana María Ruiz, el cual proveyó de toda la metodología y la información para la construcción de dicho plan. Mi actuación estuvo fundamentalmente orientada a la organización general del proceso y a la facilitación para que todos los actores de la cadena  participaran en un marco de confianza y respeto, expresó Oliva.

Cuéntanos sobre el vivero que tienes junto a tu familia.

Mi esposa Beatriz y yo siempre amamos las plantas, pero particularmente aquellas que la naturaleza colocó en los desiertos con todas las adaptaciones para sobrevivir las condiciones extremas de sequía y temperatura propias de estos ambientes. Por eso fue concretar un viejo sueño el abocarnos a desarrollar un vivero para el paisajismo sustentable en zonas áridas: un vivero para el xeripaisajismo; el cual, en la actualidad, dirige Beatriz con la ayuda de mi yerno, el Ing. Leopoldo Kahn.

¿Qué similitudes y diferencias encuentras entre ambos sectores?

El sector de la floricultura y el viverismo es muy diverso y complejo. Hablar desde Mendoza no es lo mismo que hacerlo desde las principales zonas productoras y consumidoras que, en su mayor parte, están en la provincia de Buenos Aires. Creo que si bien hay aspectos del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) que pueden ser replicables, sobre todo en lo metodológico, las características de las cadenas de valor son muy distintas. La producción de arbustos y árboles está altamente concentrada, y lo inverso ocurre con la producción de herbáceas. La producción de flores, por otra parte, es un mundo distinto, con una gran cantidad de actores en todos los puntos de la cadena.

Los requerimientos para el armado de un trabajo de estas características, sin dudas, son muy variados, ¿cuáles son los aspectos que consideras claves?

Creo que se requiere un estudio detallado de los factores económicos, organizacionales, institucionales y culturales, que caracterizan las distintas subcadenas de esta actividad. Tal vez, la solución no sea la misma para los distintos sectores que la componen. Lo importante es identificar que un plan estratégico es un proceso de construcción colectivo, donde lo más importante, justamente, es el proceso. Los participantes van forjando entre todos el camino, y se van afirmando los consensos que asegurarán que el resultado, humilde o ambicioso, sea asequible.

En el INTA existen muchas formas y la mejor predisposición para apoyar la organización de los sectores productivos, las cadenas de valor por ejemplo, para que las mismas se desarrollen dentro de un marco de sustentabilidad económica, ambiental y social. Desde mi nuevo cargo, comprometo el mejor esfuerzo para hacer mi contribución, señaló Oliva.