Calibrachoas
Pertenecen a la familia botánica de las Solanáceas y fueron recién introducidas al mercado mundial de plantas ornamentales como especies para canteros y macetas. Conoce sus principales características.

Las calibrachoas son muy parecidas a las petunias, pero difieren de éstas por su menor tamaño y mayor cantidad de flores, un período de floración más prolongado, y por ser de hábito subarbustivo en lugar de herbáceo.
El género Calibrachoa (La Llave & Lexarza) está compuesto por 27 especies, todas nativas de Sudamérica, a excepción de C. parviflora, que la encontramos también en México y en el sur de EE.UU.
Los actuales cultivares comerciales fueron mejorados a partir de especies originarias de zonas montañosas del sur del Brasil. En la región mesopotámica de la Argentina, existen varias especies nativas.
Siempre las podemos encontrar distribuidas en lugares abiertos, de vegetación baja y suelos disturbados y rojizos de Misiones, o rocosos o pedregosos de Corrientes, o profundos y arenosos de Entre Ríos. Éstas tienen características morfofisiológicas diferentes a las brasileñas y se cruzan fácilmente con los cultivares comerciales.
En el Instituto de Floricultura, se está llevando a cabo un plan de mejoramiento empleando estas especies nativas del país con el objetivo de obtener nuevos cultivares que se adapten mejor a las condiciones de cultivo local.
Todos los cultivares existentes en el mercado son de propagación agámica, a través de enraizamiento de esquejes. En primavera, verano u otoño, esquejes provenientes de plantas madres en pleno crecimiento enraízan en 2 o 3 semanas.
Las temperaturas óptimas de crecimiento son: diurnas: 21 a 24º C. y nocturnas: 10 a 15º C.
Prefieren la alternancia de temperatura diaria y temperaturas nocturnas bajas favorecen la ramificación y formación de las plantas.
Requieren alta intensidad de luz (50.000 lux como mínimo para que no se produzcan alargamiento de entrenudos y se evite la disminución de la floración) y fotoperíodos largos (mayor a 13 h) para la floración. Para adelantar la floración en épocas de fotoperíodo corto, se puede alargar la duración del día con luz artificial.
Para mejorar la ramificación y la arquitectura de la planta, se recomienda realizar pinzados después del trasplante.
Requieren sustratos de muy buen drenaje, pH ácido: entre 5,5 a 6 (formulaciones a base de turba son los ideales). Como son plantas ineficientes en la absorción de hierro, en suelos o sustratos alcalinos suelen manifestar síntomas de clorosis en las hojas de los brotes nuevos.
Esto se puede revertir aplicando en forma periódica hierro quelatado (por aspersión foliar o por riego) o bajando el pH del sustrato.Las calibrachoas requieren una alta fertilización. Usar fertilizante balanceado (Ej.:20-10-20) a una concentración de 200 a 300 ppm N una vez por semana.
Se recomienda regar en forma moderada y permitir que el sustrato se seque levemente sobre la superficie antes de realizar un nuevo riego. Tratar de evitar el estancamiento de agua en el sustrato debido a que es susceptible a enfermedades de suelo.
A su vez, dentro de las recomendaciones, se sugiere permitir una adecuada ventilación entre plantas y evitar mojar el follaje (condiciones de alta humedad) debido a que es susceptible a sufrir Botrytis.
Las principales plagas que afectan al cultivo de calibrachoas son: Mosca Blanca, Trips, Pulgones y Minadores. El control de las tres primeras es muy importante, porque son vectores de virus.
Entre las enfermedades fúngicas más comunes que afectan al cultivo de calibrachoas, se encuentran las causadas por los siguientes agentes: Rhizoctonia, Pythium, Phytophtora, Theilaviopsis, Botrytis, Oidio y Mildew.
Texto: Juan Carlos Hagiwara (IF – INTA)






