Qué mirar para planificar el paisaje
Entender que ningún paisaje es autónomo implica reconocer que las transformaciones responden, en gran medida, a dinámicas globales. Cómo se expresan los procesos globales en la ciudad.

Cuando analizamos una ciudad, un barrio o incluso un espacio público, solemos enfocarnos en sus características inmediatas: su morfología, sus usos, su historia o su identidad. Sin embargo, cada uno de estos paisajes forma parte de un sistema mucho más amplio, atravesado por procesos ambientales y sociales que exceden ampliamente la escala local.
La propuesta es incorporar esta mirada como punto de partida. El hecho de entender que ningún paisaje es autónomo implica reconocer que las transformaciones que observamos en un sitio puntual responden, en gran medida, a dinámicas globales.
Cambio climático y presión sobre los recursos naturales
Hoy nos encontramos en un escenario marcado por el cambio climático, el crecimiento sostenido de la población urbana y una creciente presión sobre los recursos naturales.
Procesos como la desertificación, el aumento del nivel del mar, las inundaciones, las sequías o los incendios ya no son fenómenos aislados, sino parte de una tendencia que redefine las condiciones ambientales en múltiples regiones del planeta. A su vez, estas transformaciones generan impactos sociales concretos, como el desplazamiento de poblaciones o el aumento de las desigualdades.
Modelos productivos y transformación del territorio
A estos procesos se suman otros vinculados a los modos de producción y consumo, como el avance del extractivismo, la expansión de la frontera agrícola o la mercantilización de la naturaleza. Estas dinámicas, además de modificar los ecosistemas, transforman también las formas en que habitamos y organizamos el territorio.
Cómo se expresan los procesos globales en la ciudad
En las ciudades, estas lógicas se manifiestan a través de fenómenos como la fragmentación urbana, la gentrificación, la turistificación o el efecto de isla de calor. Es decir, los procesos globales no quedan “fuera” de lo urbano, sino que se materializan en el espacio cotidiano.
Comprender este entramado constituye un ejercicio teórico, pero también, una herramienta fundamental para la práctica. Cada intervención, por pequeña que sea, se inserta en estas dinámicas y puede contribuir a profundizarlas o a revertirlas.
Planificación del paisaje: evitar errores y anticipar escenarios
Planificar sin considerar estos procesos implica, muchas veces, reforzar las mismas lógicas que generan los problemas: impermeabilizar más el suelo en contextos de inundación, consolidar procesos de expulsión en áreas en transformación o seguir degradando ecosistemas ya frágiles.
Por el contrario, incorporar esta mirada permite reconocer las tendencias en curso y actuar en consecuencia. No se trata de oponerse de manera abstracta a estos procesos; lo que se procura es intervenir con mayor conciencia, evitando acentuarlos y buscando, en la medida de lo posible, generar condiciones más equilibradas entre lo ambiental y lo social.
El desafío actual: paisajes resilientes y equitativos
Frente a este contexto, la planificación del paisaje adquiere un rol estratégico. Ya no se trata únicamente de diseñar espacios, sino de comprender las múltiples escalas en juego y de anticipar escenarios futuros.
Incorporar esta perspectiva permite orientar las intervenciones hacia la adaptación y la mitigación de los impactos ambientales, pero también hacia la construcción de territorios más equitativos y resilientes.
Planificar el paisaje hoy implica, entonces, ampliar la mirada. Reconocer que detrás de cada proyecto local existe una red de procesos globales que lo condicionan. Y, a partir de ese entendimiento, asumir el desafío de intervenir de manera consciente, articulando escalas y contribuyendo, desde cada acción, a un futuro posible.
Lic. PDP Clara Miguens
Docente de la Especialización en Planificación del Paisaje, FADU-UBA.
Socia del estudio CHÉ Paisaje.
Lic. PDP Victoria González Bianco
Docente de la Especialización en Planificación del Paisaje, FADU-UBA.
Socia del estudio CHÉ Paisaje.






