{"id":2445,"date":"2025-10-01T12:56:51","date_gmt":"2025-10-01T15:56:51","guid":{"rendered":"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/?p=2445"},"modified":"2025-10-04T15:19:38","modified_gmt":"2025-10-04T18:19:38","slug":"los-nombres-cientificos-y-la-huella-de-linneo-en-la-botanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/los-nombres-cientificos-y-la-huella-de-linneo-en-la-botanica\/","title":{"rendered":"Los nombres cient\u00edficos y la huella de Linneo en la bot\u00e1nica"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"2445\" class=\"elementor elementor-2445\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7886315 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"7886315\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3d84e2b3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3d84e2b3\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<h4 class=\"wp-block-heading\">C\u00f3mo una clasificaci\u00f3n pensada en el siglo XVIII a\u00fan ordena el mundo vegetal y define nuestra forma de nombrar. Sistem\u00e1tica y taxonom\u00eda. Or\u00edgenes de la taxonom\u00eda.<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Nota-1-Nombres-2-1025-G-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2410\" srcset=\"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Nota-1-Nombres-2-1025-G-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Nota-1-Nombres-2-1025-G-300x200.jpg 300w, https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Nota-1-Nombres-2-1025-G-768x512.jpg 768w, https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Nota-1-Nombres-2-1025-G.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto: Adobe Stock<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Todas las sociedades, en forma emp\u00edrica, tienden a clasificar y dar nombre a los organismos vivos que forman parte de su entorno. Sin embargo, en el \u00e1mbito cient\u00edfico, surge la necesidad de unificar criterios.<\/p>\n\n\n\n<p>A tal fin, se crea un sistema m\u00e1s riguroso de clasificaci\u00f3n que expresa los diversos grados de similitud o parentesco entre las especies. Con ello, se evita, a la vez, que organismos distintos reciban igual nombre. De esta forma, una misma especie puede tener uno o m\u00e1s nombres vulgares, \u00fatiles para el habla cotidiana, pero solo un nombre cient\u00edfico, v\u00e1lido internacionalmente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sistem\u00e1tica y Taxonom\u00eda: la base de la clasificaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia que se dedica al estudio de la clasificaci\u00f3n de los organismos vivos es la <em>sistem\u00e1tica<\/em>. Asimismo, la <em>taxonom\u00eda <\/em>es la parte de la sistem\u00e1tica que proporciona los principios y las normas para realizar una clasificaci\u00f3n. Adem\u00e1s, crea los nombres sobre la base de un c\u00f3digo internacional de nomenclatura para cada disciplina, que, en el caso de las plantas, es el C\u00f3digo Internacional de Nomenclatura Bot\u00e1nica (CINB).<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo principal de la nomenclatura es que cada nivel del sistema de clasificaci\u00f3n o \u201ctax\u00f3n\u201d posea solo un nombre correcto y que no haya dos taxones diferentes con igual denominaci\u00f3n. Cada tanto, los C\u00f3digos Internacionales de Nomenclatura son actualizados como resultado de los congresos internacionales realizados a tal efecto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los or\u00edgenes de la taxonom\u00eda y la obra de Linneo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los or\u00edgenes de la taxonom\u00eda se remontan a la Edad Media europea. Desde entonces, diversos naturalistas plantearon distintos sistemas de clasificaci\u00f3n y de nomenclatura. Pero fue reci\u00e9n en el siglo XVIII cuando se definieron las bases de la sistem\u00e1tica y la taxonom\u00eda modernas, gracias al naturalista sueco Carlos Linneo (1707-1778), quien, en 1753, public\u00f3 su c\u00e9lebre libro <em>Species Plantarum.<\/em> En esta obra, escrita en lat\u00edn y compuesta por dos vol\u00famenes, incluy\u00f3 y clasific\u00f3 toda la informaci\u00f3n disponible en su \u00e9poca sobre las plantas.<\/p>\n\n\n\n<p>En dicho libro, las plantas conocidas hasta entonces estaban agrupadas en g\u00e9neros (grupos de especies muy afines de acuerdo con sus caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas). De esta forma y adelantado a su \u00e9poca, Linneo, basado en las afinidades morfol\u00f3gicas, ya estaba agrupando a las especies seg\u00fan sus similitudes gen\u00e9ticas y evolutivas.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro, Linneo da un nombre a cada especie, el cual estaba formado por una peque\u00f1a descripci\u00f3n compuesta por varias palabras (nombre polinomial), en la que la primera palabra siempre era el g\u00e9nero. Sin embargo, en los m\u00e1rgenes, seguido al nombre polinomial de cada especie, Linneo escribi\u00f3 una palabra m\u00e1s. Esta palabra, combinada con la primera palabra del nombre polinomial, formaba un nombre m\u00e1s pr\u00e1ctico debido a que era m\u00e1s corto y f\u00e1cil de recordar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bot\u00e1nicos de la \u00e9poca, r\u00e1pidamente, empezaron a utilizar este nombre corto para nombrar a las plantas. Es as\u00ed como comienza a ser aceptada la nomenclatura binomial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reglas de escritura del nombre cient\u00edfico<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, el nombre de cada especie queda conformado por dos palabras: el nombre del g\u00e9nero y el ep\u00edteto o nombre espec\u00edfico. El conjunto de ambos es el nombre cient\u00edfico, que permite identificar a cada especie como si tuviera \u201capellido\u201d y \u201cnombre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Las normas del CINB, entre muchas otras cosas, establecen que los nombres cient\u00edficos deben ser citados en lat\u00edn o latinizados; y, en los art\u00edculos cient\u00edficos, deben resaltarse, para lo cual, actualmente, se hace uso de la letra cursiva. Asimismo, el nombre del g\u00e9nero debe llevar la primera letra en may\u00fascula, mientras que el nombre espec\u00edfico debe escribirse en min\u00fascula.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la etimolog\u00eda del nombre de una especie, queda a criterio de su autor. Puede estar referido a alguna caracter\u00edstica de esta, o bien, dedicado a una persona, aludir a una zona geogr\u00e1fica, etc. Por ejemplo: <em>Geoffroea decorticans<\/em>, en el cual, el g\u00e9nero \u201c<em>Geoffroea<\/em>\u201d est\u00e1 dedicado al bot\u00e1nico franc\u00e9s Claude Joseph Geoffroy (1685-1752), y el ep\u00edteto espec\u00edfico, \u201c<em>decorticans<\/em>\u201d, hace referencia al desprendimiento natural de la corteza que caracteriza a esta especie.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Ejemplos pr\u00e1cticos en la designaci\u00f3n de especies<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el nombre del g\u00e9nero puede ser com\u00fan a dos o m\u00e1s especies afines, por ejemplo: <em>Calibrachoa humilis<\/em> y <em>Calibrachoa longistyla<\/em>. Por su parte, el ep\u00edteto espec\u00edfico puede coincidir para especies de distintos g\u00e9neros, por ejemplo: <em>Acacia<\/em> <em>gilliesii<\/em> y <em>Caesalpinia gilliesii<\/em>. Tambi\u00e9n, al lado del nombre binomial, se escribe el apellido del autor o su abreviatura: <em>Petunia correntina<\/em> Greppi &amp; Stehmann.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la especie en cuesti\u00f3n, posteriormente a su publicaci\u00f3n original, es transferida de g\u00e9nero, se coloca la sigla del autor original entre par\u00e9ntesis, seguida por la del autor que haya realizado el cambio nomenclatural, por ejemplo: <em>Calibrachoa pubescens<\/em> (Spreng.) Stehmann.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Requisitos para la publicaci\u00f3n v\u00e1lida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para que el nombre cient\u00edfico de una especie vegetal sea aceptado, debe ser publicado en una revista cient\u00edfica respetando las normas establecidas en el C\u00f3digo Internacional de Nomenclatura Bot\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>La publicaci\u00f3n debe incluir una breve diagnosis de la especie en cuesti\u00f3n, en la que se establecen sus principales caracter\u00edsticas morfol\u00f3gicas o bien las que la diferencian de su especie m\u00e1s af\u00edn. Tambi\u00e9n, debe constar de una descripci\u00f3n general, incluida su distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica y la cita de espec\u00edmenes de herbario como referencia. Asimismo, el nombre debe estar representado por un \u201cesp\u00e9cimen tipo nomenclatural\u201d, que debe estar depositado en un herbario accesible para los investigadores, aunque tambi\u00e9n se pueden aceptar ilustraciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Al esp\u00e9cimen tipo utilizado en la publicaci\u00f3n original se lo llama \u201cholotipo\u201d. Si el holotipo se pierde, se puede usar como tipo nomenclatural a otro esp\u00e9cimen del material originalmente analizado por el autor, al cual se lo llama \u201clectotipo\u201d. En caso de que nada del material original subsista, es posible recolectar un nuevo esp\u00e9cimen y designarlo como \u201cneotipo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El C\u00f3digo Internacional de Nomenclatura Bot\u00e1nica estableci\u00f3 la fecha de publicaci\u00f3n de la obra de Linneo, <em>Species Plantarum <\/em>(1753), como el a\u00f1o de partida para la nomenclatura bot\u00e1nica moderna. A partir de ah\u00ed se dej\u00f3 sin efecto todos aquellos nombres de plantas publicados antes de esa fecha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El legado de Linneo en la clasificaci\u00f3n cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien la nomenclatura binomial se utiliz\u00f3 de varias formas antes de Linneo, fue reci\u00e9n a partir de las obras linneanas que su uso comienza a generalizarse para establecer la clasificaci\u00f3n y los nombres cient\u00edficos de todos los seres vivos, tanto actuales como extintos. Incluso, el ser humano entra en esta clasificaci\u00f3n, cuyo nombre cient\u00edfico, <em>Homo sapiens <\/em>L., asignado por el mismo Linneo, en 1758, alude a la capacidad de conocerse a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Linneo no design\u00f3 un holotipo para <em>Homo sapiens.<\/em> Pero, en 1959, William Stearn propuso a Linneo, padre de la taxonom\u00eda moderna, como lectotipo para la especie. De manera que los restos de Linneo, enterrados en Uppsala (Suecia), constituyen el tipo nomenclatural para la especie humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Se conoce una frase de Linneo que nos permite interpretar claramente su pensamiento: <em>Si ignoras el nombre de las cosas, desaparece tambi\u00e9n lo que sabes de ellas<\/em>.<\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8971139 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"8971139\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-1909b3d elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"1909b3d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h1><span style=\"color: #333333;\">Sobre el autor<\/span><\/h1>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-66d61a0 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"66d61a0\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d672230 elementor-author-box--link-yes elementor-author-box--avatar-yes elementor-author-box--name-yes elementor-author-box--biography-yes elementor-widget elementor-widget-author-box\" data-id=\"d672230\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"author-box.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-author-box\">\n\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/author\/julian-greppi\/\" class=\"elementor-author-box__avatar\">\n\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/Julian-Greppi-300x300.jpg\" alt=\"Picture of Juli\u00e1n A. Greppi\" loading=\"lazy\">\n\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\n\t\t\t<div class=\"elementor-author-box__text\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/author\/julian-greppi\/\">\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"elementor-author-box__name\">\n\t\t\t\t\t\t\tJuli\u00e1n A. Greppi\t\t\t\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-author-box__bio\">\n\t\t\t\t\t\tM.Sc. Ingeniero Agr\u00f3nomo\r\nInvestigador del Instituto de Floricultura del INTA\r\nEspecializado en bot\u00e1nica, recursos fitogen\u00e9ticos y fitomejoramiento.\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-author-box__button elementor-button elementor-size-xs\" href=\"https:\/\/economiayviveros.com.ar\/portada\/author\/julian-greppi\/\">\n\t\t\t\t\t\tM\u00e1s notas\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo una clasificaci\u00f3n pensada en el siglo XVIII a\u00fan ordena el mundo vegetal y define nuestra forma de nombrar. Sistem\u00e1tica y taxonom\u00eda. 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